Para que un logo funcione debe cumplir una serie de requisitos: debe ser lo suficientemente simple y bonito para que pueda operar a diferentes tamaños sin perder su atractivo, en muchos casos que pueda trabajar con paletas diferentes de colores o monocromo pero lo más importante es que sea recordado por los clientes/usuarios.
Cuando trabajamos con logotipos siempre cumplimos todas estas reglas. Además, siempre escucharemos tus gustos y valoraciones, para que no sólo guste al público, ¡sino que te encante a ti también!
La primera etapa del diseño de un logotipo recae en ti, el cliente. Necesitaremos que nos respondas una serie de cuestionarios con el fin de facilitar nuestra tarea sin dar palos de ciego y así nos definas tus gustos, actividad de la empresa, si ya tienes un logotipo y cuál es, que colores te gustarían, etcétera.
Después nos ponemos a trabajar y a hacer brain storming o en español tormenta de ideas en la que todos participamos y aportamos al producto.
Propiamente dicho esto no es una fase, es feedback o retroalimentación. Te preguntaremos sobre las diferentes propuestas realizadas y sobre cuál es tu elección para poder seguir trabajando en ella.
Ahora que ya tenemos claro el concepto y tus gustos (fuentes, colores, redondeados, marca, etcétera), añadiremos más detalles (con precaución, recuerda que queremos mantenerlo simple y elegante) hasta terminar el trabajo. El acabado final podrás comprobarlo por ti mismo.
Una vez tengas acabado tu producto final podemos entregartelo en cualquier formato que necesites, tanto para web como para impresión. Ahora que ya tienes una imagen de marca podemos diseñar un sitio web y desarrollarlo a medida para ti.